Han pasado 5 años. Y parece que fue ayer....
Espero que me hubieras escuchado.Muchas veces me he comportado como una completa idiota. Antes de pensar las cosas he actuado y luego me he arrepentido de cosas que he hecho. Siempre pago los platos rotos con la misma persona, y....no se lo merece. Mi novio siempre está ahí, tanto en los momentos buenos, como en los malos. Y muchas veces le he fallado, puesto que me he enfadado sin sentido, todo por no pensar.
Ahora tengo un rato libre en mis vacaciones para hacerlo. Él se encuentra a buscar el coche, puesto que está bastante alejado de donde yo estoy sentada. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Estará dolido conmigo por todas aquellas veces que le he fallado? El mar me relaja, hace que me olvide del resto de mis problemas, menos de él. Solamente hace unos minutos que se ha ido, pero ya le extraño con todas mis fuerzas.
Una vez más, y aunque se “enfade” conmigo, le pediré perdón, e intentaré pensarme las cosas antes de reaccionar. Espero conseguirlo.
El sol sigue moviéndose, como si espiara desde el cielo azul todo lo que hacemos aquí. Sigo con mis pensamientos, hasta que, de repente, unos brazos me rodean. ¡Mi novio ha vuelto! Ha aparcado el coche más cerca de donde ahora nos encontramos. Me doy cuenta que no tengo porque pedirle perdón, puesto que con sus gestos, sus palabras, me lo ha perdonado todo.
Es el sol que me guía en los días más nublados, y la luna que está ahí en las noches más oscuras, protegiéndome de todos mis temores. Espero estar haciéndole feliz.
Nos quedamos mirando al mar, dejando que la brisa se cuele por entre la ropa, haciendo que el calor sofocante, lo sea menos. Nos despedimos de Mojácar, y esperamos volver el año que viene. Cogemos el coche y nos alejamos poco a poco hasta nuestro destino. ¡Hasta pronto!
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